Nunca digas nunca jamás

Llega el final del año, pero antes de que llegue la época de los propósitos de Año Nuevo que siempre abandonamos, hay algo que quiero cambiar en mi forma de vida; algo que llevo semanas, meses, años quizá, notando en mi actitud, y que no me gusta. Algo de lo que he estado hasta orgulloso, y de lo que llevo ya tiempo arrepintiéndome: voy a contracorriente. No me dejo llevar por las corrientes sociales, e incluso miro por encima del hombro a los que lo hacen.

A los que me conocéis no os cogerá de sorpresa saber que nunca voy al cine, que casi no veo series, no leo cómics, no veo pelis de superhéroes, casi no juego a videojuegos, leo poco y cuando lo hago son libros “raros”, siempre escucho la misma música y no descubro nueva, siempre llevo la misma ropa, no fumo, no bebo, no veo la tele, no me interesan los deportes.

Pero lo que más he notado es que, en los últimos años, he dicho muchas veces: “No, no voy a hacer eso”. Y como lo he dicho en alto y bien alto, me he mantenido en mis trece. Y he dejado sea eso lo que me defina. Soy una persona que no hace cosas porque ha dicho que no las va a hacer.

Hay muchas razones para todas estas cosas, y algunas de ellas están fuera de mi control, pero de paso, me regodeo en mi crapulencia (jo, qué ganas de usar esa expresión en un contexto adecuado).

¿Y sabéis qué? Cuando miras a la gente por encima del hombro desde un caballo alto, te crees superior, pero no dejas de ser un idiota con tortícolis que no sabe cabalgar. Y todos los demás se lo están pasando en grande ahí abajo, y estás deseando bajar del caballo y unirte a la fiesta, pero sabes que si bajas del caballo te vas a caer, y los demás se van a reír de ti y… ¿de qué estaba yo hablando? Ah sí, de caballos. Digo, de propósitos.

Me llamo Javier Quintana y soy un hater. El primer paso es reconocerlo. Algunos ejemplos.

Star Wars

Cuando he empezado a escribir estas líneas —porque esto va a ir para largo—, acabo de volver del estreno de Star Wars: El Despertar de la Fuerza. Como alguno ha descubierto en twitter, he ido al estreno, pero no he estado en el estreno. Cuando mis amigos me preguntaron si quería comprar entradas, no sólo dije que no: dije que yo nunca iba al cine, que solo veía películas en versión original, y que no iba a ver esa película jamás de los jamases, ni aunque me regalaran la entrada, ni aunque me pagaran dinero por ir, que no me la iba a comprar después y que ni siquiera me la iba a descargar. Y si me la bajaba sin querer porque era un fake de otra cosa, la iba a borrar. No he visto ningún teaser o trailer, y las fotos, gifs animados, noticias y comentarios que encontraba por ahí me irritaban profundamente.

Por poner las cosas en perspectiva, fui al estreno de La Amenaza Fantasma siete veces (todavía tengo las entradas por ahí), y fui varias veces a ver las otras dos. Compré la Edición Especial en VHS dos veces: una en pantalla completa y otra en widescreen. He jugado campañas del juego de rol que han durado más de un año de mi vida y han utilizado diferentes sistemas de juego. Pasaba horas leyendo y jugando con la Behind the Magic. Una de mis posesiones más preciadas es un cartel de lona de más de dos metros de la famosa imagen promocional de la sombra de Anakin/Vader.star-wars-phantom-menace-concept-poster

¿Qué cambió? Sobre todo, que Star Wars se hizo popular. Me refiero a más popular. O tal vez debería decir socialmente aceptado. Ya no era rarito. Ya no era especial.

Y además, tenía montones de excusas. Disney, precisamente Disney, compra Lucasfilm (y de paso, los derechos del Monkey Island, snif). El Universo Expandido que tanto había disfrutado, deja de ser canon y pasan a ser meras Leyendas. “Leyendas” suena bien, pero “mata” todo aquello en lo que había invertido tanto tiempo y que tanto había disfrutado. La gente, las masas, disfrutarán de las nuevas historias, pero a mi parece que no me quieren con ellos. Pues muy bien, sea. “¡No voy a ir a ver la nueva de Star Wars!”. Ya lo he dicho. Hala.

Pero empiezan las noticias. Se conoce al director. Se filtran imágenes. Teasers. Todo el mundo hablando del sable con guarda. Del droide bola tan mono. Más trailers. Más noticias. Y yo, estoico. Aguantando. Paso. No quiero saber nada. Dejaré que pase sobre mi y a través de mi.

Y llega un momento en el que escribo este tweet. Y no me gusta ser esta persona.

No sé muy bien qué pretendía al escribirlo. Supongo que buscaba que alguien me preguntara por qué lo había hecho, como el niño que se porta mal para llamar la atención de sus padres.

Y aquí estoy. La gente haciendo planes para una revisión en 3D, y yo aquí, escribiendo. Sería tan fácil comprar una entrada… (suponiendo que quedaran).

Canción de Fuego y Hielo

Yo ya tenía el libro de Juego de Tronos antes de que fuera cool (empiezo a notar un patrón aquí). Mi edición es del Círculo de Lectores del año 2006. Pero no lo había leído porque era un tocho y no sabía mucho sobre él ni su autor, aunque ya se empezaba a oír a hablar de ambos. Y además hay segunda y tercera parte y está la saga sin acabar y paso. Cuando salgan todos ya me los leeré, que luego pasa como con Dune y La Rueda del Tiempo (que por aquel entonces estaba en el limbo). Será por libros.

Y mis amigos empiezan a hablar de los libros y empiezan a recomendármelos. Y es ahí cuando digo que “Gracias por la recomendación, seguro que están muy bien, pero no, de momento no los voy a leer“. Y ya lo he dicho. Dicho queda. Escrito en piedra.

Y de repente, la serie. El juego de rol. El de tablero. El de cartas. El de ordenador. Fotos. Memes. Spoilers. Pestañas de navegador cerradas a toda prisa cuando hablan de Sean Bean. El enano es el puto amo. El autor está gordo y se va a morir y escribe muy lento.

Y yo de verdad que quiero leer los libros, esta vez no he dicho que no, he dicho que voy a esperar a que estén todos. Así que no quiero saber nada sobre ellos, muchas gracias. Pero la gente empieza a recitar lemas de los Guardianes de nosequé. Algo de un muro. Que llega el invierno. Que si no sabes nada, Jon Snow. Pues eso, que no quiero saber nada. Dragones. Zombis viejunos. Bodas de colores. Que no voy a ir, Gandalf, que me dejes en paz.

Pero Internet machaca. Y machaca. Y tus amigos empiezan a discutir sobre esto y lo otro y no puedes participar y miras la pantalla del móvil tratando de cambiar de tema. “¿Vas a leer el libro? Entonces no te cuento nada, pero es que… mmm…”. Y ves que ellos quieren compartir algo bueno contigo, pero tú no das tu brazo a torcer. Y empiezas a asociar los libros y la serie y todo el merchandising con la irritación que mencionaba anteriormente.

Y la gente empieza a dar por hecho que yo he leído los libros o he visto la serie. Con lo friki que soy yo, ¿cómo no lo voy a haber leído? Pero al menos la serie sí, ¿no? Y yo empiezo a sentirme bien al interrumpirles y decirles que no, que yo no. Caras de confusión. Satisfacción.

Pero al mismo tiempo, me quedo al margen en esas conversaciones. No comparto la excitación de los demás por un final de temporada, o un episodio esperado. No sé quienes son esos personajes de los fanart. Configuro redes sociales y navegadores para que oculten spoilers. Durante meses. Años. Muy divertido todo.

Incluso estuve de espectador en una Comic Con en un panel con varios actores de la serie, sin enterarme de la misa la media, y en la sesión de firmas posterior. ¿Por qué? ¿Porque estaba en otro país y nadie me veía? ¿Qué estaba buscando yo allí? ¿A mi?

Y todo por no leerme cinco mil paginitas de nada. ¿Por qué no empezar ahora mismo? ¿Cuánto puedo tardar?

A Song of Ice and Fire

El Hobbit: El libro basado en la película basada en el libro o Historia de una ida, una vuelta, tú hazme caso, que es por aquí, y ya nos hemos perdido

“El Hobbit” es uno de mis libros favoritos. Recuerdo esperar impaciente a la fecha en la que había pedido que me lo regalaran, y recuerdo pasar toda la tarde de aquel mismo día leyéndolo de una sentada hasta que lo terminé, bien entrada la noche. Recuerdo traducir (¡sin ayuda!) las runas de la primera página, encontrar un error en mi edición, y confirmarlo abriendo todas las ediciones posteriores en todas las librerías y bibliotecas por las que pasaba, hasta que lo corrigieron y pude confirmar que tenía razón (recordad, ¡entonces no había Internet!).

El Hobbit

Cuando anunciaron las dos, luego tres, películas que iban a sacar del libro, el cambio de director, los actores que volvían de la otra trilogía sin venir a cuento (qué bien traído), los enanos guaperas, el cambio de tono, los 48 fotogramas por segundo, y los orcos digitales, me negué: “No, no voy a ir a ver ninguna de las películas nunca jamás”. Y al igual que con Star Wars, hoy es el día en el que no he visto ni un solo trailer.

El consenso por Internet parece ser que efectivamente, las películas no gozan de alta estima, a pesar de haber sido éxitos de taquilla. Incluso su director reniega un poco de ellas. Entonces, tenía yo razón, ¿no? Palmaditas en la espalda, lleváoslo chumachos, pasemos a otra cosa. ¿Qué hago hablando de esas películas a estas alturas?

Pues bien, las razones por las que no vi esas películas son similares a las de los puntos anteriores. Y me comporté como un capullo. Y no me gusta. Y no puedo criticar algo sin haberlo probado, sin ser un hipócrita.

Ya no voy a poder compartir la excitación de los primeros trailers, ni la espera entre película y película, ni los tumblrs, y el fandom poco menos que está muerto o moribundo. A lo mejor es que en el fondo sigo queriendo ir contracorriente ahora que las pelis ya no son cool.

La Furia de Kung, Sharknadon’t

Este verano estuve en la/el Euskal Encounter, donde se proyectaron Kung Fury, Sharknado 3 y otras películas en las pantallas grandes. Una experiencia que pude disfrutar junto a miles de personas, y sin embargo sufrí. De Sharknado 3 era incluso el estreno. Yo me marché o me puse los auriculares para no verlas ni oírlas. Vale que hubo problemas técnicos, pero Kung Fury está en YouTube, y mis compañeros de fila fueron a ver Sharknado 3 a posteriori en las pantallas de atrás, y yo me negué a ir con ellos. “No, es que no he visto las dos primeras”, bromeé. Pero dentro de mi estaba ese “esas películas son una mierda y no merecen que pierda mi tiempo con ellas”. Así que perdi mi tiempo en otro lado, haciendo nada, probablemente.

Hubo un tiempo en que fui fan del cine gore. Compraba la Fangoria, leía sesudos artículos sobre la Troma, iba a festivales de cortos amateurs… pero crecí (o eso pensaba yo). Eso ya no era para mi, yo disfrutaba de películas más serias y más elevadas, que disfrutaba a niveles que otros no podían entender.

Si no hubiera sido tan obtuso, podría haber disfrutado de estas y otras películas con mis amigos. Tendría experiencias positivas que recordar. Ahora tengo recuerdos negativos de eso mismo, y las tengo que ver yo solo, lo cual indudablemente afecta a la experiencia de su visionado. Supongo que es un castigo apropiado.

EA, Origin, Mass Effect, y otras chicas del montón

¿Por dónde empezar? Esta compañía ha hecho muchas cosas que me desagradan profundamente: cerrar servidores un poco demasiado rápido, impedir que la gente pudiera descargar contenido que habían pagado, microtransacciones absurdas y usuarios engañados para dejar reviews con mayor puntuación… además, si te mueves por ciertos círculos de Internet, es fácil leer comentarios pidiendo el boicot de los productos de la compañía, y eso acaba condicionando tu forma de pensar. Yo soy yo, y mis circunstancias son mis circunstancias. O eso.

En mi caso, me sentí traicionado cuando ya les había comprado los dos primeros Mass Effect en Steam, y debido a discusiones por los beneficios entre compañías, decidieron llevarse el Scattergories y el Mass Effect 3 y nunca publicarlo en Steam. O sea, que si quería tener los tres juegos, no podían estar todos “en la misma caja”, a no ser que los volviera a comprar (aunque después los juegos de Steam se pudieran activar en Origin). Para colmo, el juego no recibió muy buenas críticas inicialmente. Se acabó:

“Origin nunca jamás va a estar instalado en ninguno de mis ordenadores”.

¡Y me da igual los juegos que regaléis, no me vais a engañar con vuestras baratijas!

Pero hombre, fueron los primeros en ofrecer reembolso de juegos y eso está bien, y el servicio técnico puede dar vueltas en círculo alrededor del de Valve “los bans del VAC son finales; ya, pero yo no te he preguntado eso” Software. Cuando una compañía hace las cosas bien, hay que reconocerlo, porque no puedes dar siempre palos y nunca zanahorias, o se te muere el burro, y ahora están en peligro de extinción, pobrecicos.

Y recuerdo cuando Steam era criticado por ser obligatorio para jugar a cierto juego muy esperado, que es exactamente la situación del Scattergories mencionada arriba. Doble rasero.

Bajarme de este burro es tan fácil como hacer doble click. Y siguiente varias veces. Y aceptar el acuerdo de licencia que leeré apasionadamente cuando termine los libros de ASoIaF.

Para el que no se lo crea, este soy yo instalando Origin por primera vez.
Para el que no se lo crea, este soy yo instalando Origin por primera vez.

Hala, instalando. ¿A que no ha dolido tanto?

LoLes, Piedras de chimenea, Clanes Chocantes, Caramelo en Polvo, Pájaros, Plantas, Zombies y Niños Rata

Yo no juego a esos juegos de casuals. Estoy por encima de ello. Yo juego a juegos mucho más complejos: de rol, de estrategia, deckbuilders… Esos otros son Free to Pay. Pay to Win. Amirite?

“Yo no juego a esos juegos”.

Pero… algo tiene el agua cuando la bendicen. Hidrógenos, Hidrógenos y Oxígenos y dipolos. La gente está enganchada a esos juegos y yo no los conozco más que de oídas, ¿cómo puedo criticarlos? Claro que lo último que quiero es engancharme a cosas que me hagan perder el tiempo, pero de ahí a no instalarlos jamás, de creerme superior a otros por no hacerlo…

Nota: LoL para mi siempre será Lands of Lore. Un respeto a las canas.

Fumar y beber y drogarme y cosas de mala vida

Puede que de aquí venga una parte de todo esto. De pequeño dije firmemente que nunca iba a fumar ni a beber y todos los adultos me aplaudían y me daban palmaditas en la cabeza. Yo creo que en el fondo, no me creían. Y llegado el momento no lo hice, y fue muy difícil. Y me alegro mucho. Y cuesta mucho dinero. Y ya soy mayorcito para empezar ahora.

Aquí voy a seguir subido en mi burro. Pero ojo, no creo haber mirado a los demás por encima del hombro en este sentido, y ciertamente, no lo hago ahora. Vosotros sabréis. Pero no me echéis el humo.

Miscelánea

Hay montones de pequeños ejemplos más. Pero hasta ahora, tened por seguro que cada vez que surgía un nuevo fenómeno en Internet, cada vez que se anunciaba un nuevo lanzamiento, cada vez que la gente a mi alrededor estaba excitada por algo, yo ponía los ojos en blanco, exhalaba aire por la nariz, y miraba a otro lado. Y cada vez que volvía a encontrarme con estas cosas, mi irritación y mi negatividad aumentaba.

Con un poco de ayuda de mis amigos

¿Por qué he publicado todo esto de forma… pública? Porque es un manifiesto. Una declaración de intenciones. Una forma de hacerme responsable de lo que quiero hacer, y de rendir cuentas cuando no lo haga. Lo cual quiere decir que cuando me oigáis decir que no voy a hacer algo, o que yo no soy de ese tipo de gente, o cosas similares, tenéis mi permiso para interrumpirme y recordarme lo que he escrito aquí.

Y en parte también lo he escrito para pediros disculpas si alguna vez he sido un borde con algo que os gusta.

Ilusión

Estoy cansado de nadar contracorriente. Quiero volver a ser joven. Quiero volver a ilusionarme por las cosas. Quiero marcar fechas en el calendario que espere con ilusión, no fechas que me causen ansiedad y temor. Quiero ser positivo. Y feliz. Y quiero serlo con vosotros.

Gracias.

Mis seis reglas para el uso de Internet

Lo que sigue son las seis reglas que trato de seguir cuando interactúo con otras personas en Internet: en redes sociales, foros, blogs, etc. La verdad es que nunca las había recopilado hasta ahora, pero más o menos es lo que trato de tener en mente antes de darle al botón de «Enviar».

1. La Ley de Wheaton: No seas capullo

Wil says…
Wil says…
by *jeminabox

No necesita mucha explicación, consiste en hacer lo que su propio enunciado dice. Es posible que para cada uno de nosotros ser un capullo signifique cosas diferentes, pero si creo que lo que estoy escribiendo puede ser percibido como tal, lo reescribo, o directamente lo borro y no lo envío. A veces, si el medio lo permite, incluso lo borro después de enviado.

Probablemente, el punto más fácil de entender y el más difícil de cumplir. Ni el propio autor de la Ley se libra a veces.
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2. Piensa en los demás

Este punto está bastante relacionado con el anterior y consiste en pensar en los otros usuarios y hacerse preguntas como: ¿Querrán otros leer esto que estoy escribiendo o ver/escuchar/usar esto que estoy compartiendo? Si la respuesta es «no» o «no lo sé», normalmente cancelo el envío. Si es «sí» o «puede que sí», prosigo.

Esto incluye cosas como postear en el subforo correcto, comprobar que lo que voy a publicar no haya sido publicado antes, restringir publicaciones a un grupo de usuarios en las redes sociales que lo permiten (listas en facebook, círculos en google plus…) y no machacar con esa canción que tanto me gusta y que creo que todo el mundo debería escuchar.

3. No al spam

Intento evitar la publicidad no solicitada a la gente que ha depositado su confianza en mi leyendo mi blog, agregándome en una red social, etcétera.

Esto incluye cosas como no participar en concursos que obliguen a retransmitir mensajes de forma masiva en redes sociales, juegos de facebook en los que el jugador puede pedir ayuda a sus contactos y aplicaciones que quieren ser recomendadas a todo el mundo. Tampoco etiqueto a mis contactos en fotos de facebook en las que no aparecen para hacerles llegar un mensaje.

También tengo tolerancia cero con las cadenas: mensajes que apelan a mi humanidad para que los comparta, juegos y desafíos consistentes en responder preguntas y desafíar a otros, concursos de popularidad y especialmente cadenas que afirman que si no son compartidas ocurrirá algo malo a mi o a otros.

No soy perfecto y he caído a veces. También puedo hacer excepciones si creo que el mensaje o producto merecen la pena o pueden ser interesantes para otros, pero por regla general hacen saltar todas mis alarmas.

4. Sé útil

Relacionado también con el segundo punto: si no puedo pensar en nadie a quien le pueda interesar lo que escribo, no lo escribo.

Es decir, que no comparto lo que me gusta a mí, sino lo que pienso que les puede gustar a los demás. A veces incluso comparto cosas que no me interesan porque creo que pueden resultar interesantes para otros. Espero que esto aclare por qué comparto tantas cosas sobre Canción de hielo y fuego, Diablo III o Android, por ejemplo, y así pueda evitar comentarios socarrones (“No, si al final va a resultar que te gusta”).

Ser “útil” no significa que tenga estrictamente una utilidad, puede ser simplemente una imagen o un vídeo gracioso o bonito (o triste, u horrible).

5. Reciproca

Las comunicaciones en Internet tienen generalmente dos vías: se trata de escuchar tanto o más que de hablar.

Esto incluye comentar lo que han escrito los demás, retuitear, agradecer, darle a «Me gusta» o a +1, leer los artículos, ver los vídeos y escuchar la música que han compartido otros, etcétera.

Lo contrario también lo aplico: si no comparto mi vida, no puedo esperar que los demás lo hagan conmigo.

6. Cada cosa en su sitio

Intento utilizar cada medio para lo que es, porque probablemente eso es lo que quieren ver sus usuarios.

Así que no automatizo las publicaciones entre diferentes medios: los posts de mi blog no se publican automáticamente a facebook ni twitter, los comparto personalmente a mano o no lo hago. Mis tweets no se publican automáticamente a facebook. Mis check-ins, mis favoritos en YouTube, mis logros en videojuegos, se quedan cada uno en sus respectivas redes, en las que los interesados pueden seguirme.

Una ventaja añadida de la que me he dado cuenta recientemente es que el contenido nativo de cada medio suele recibir más atención: una foto subida a facebook es más grande en los «Titulares» o «Recientes» de facebook que una foto compartida en twitter y después enlazada en facebook, por ejemplo. Al ser más grande, recibirá más atención y más comentarios, y yo las cosas las comparto para que las vean mis contactos (ver puntos anteriores).

Si no me puedo permitir el minuto que me cuesta publicar algo personalmente, tal vez no sea tan importante publicarlo en primer lugar.

Estas «reglas» son el fruto de muchos años utilizando diferentes páginas y redes, equivocándome y corrigiéndome. Probablemente utilice de forma inconsciente muchas más e iré dando forma a nuevas reglas en el futuro. Agradeceré cualquier añadido o corrección a las mismas que queráis hacer, pero tened en cuenta una cosa: aunque espero ayudar a quien las lea, las reglas están dirigidas a mi mismo y he usado la primera persona en todo el artículo. Quiero hacer especial hincapié en que no me molesta cuando otros no siguen estas reglas, faltaría más.

De todas formas, las reglas están para romperlas.

¡He vuelto!

Después del parón y los problemas técnicos, por fin lo tengo todo preparado para poder continuar escribiendo, y ahora mejor que nunca. Y voy a empezar por explicar muy brevemente los problemas que he tenido y cómo los he solucionado.

Los comentarios

No sé muy bien cómo ocurrió, pero tuve un problema con los comentarios del blog, que derivó en un problema más grave y a la casi desaparición total de los mismos.

Tenía los comentarios duplicados e incluso triplicados en algunos artículos, así que tuve que borrar uno a uno los comentarios repetidos. Cuando, después de varias horas, terminé la tarea, descubrí con horror que había borrado la mayoría de los comentarios de mi base de datos y que si deshabilitaba el plugin que los administraba, podía perderlos todos para siempre. Por supuesto, no tenía copia de seguridad.

Tras no obtener una solución del servicio técnico del sistema que administraba mis comentarios, conseguí solucionarlo introduciendo uno a uno a mano los 211 comentarios que hay ahora mismo en el blog, directamente en la base de datos: autor, fecha, texto, relación… tal vez podría haber automatizado el proceso, pero no estaba dispuesto a cometer más errores.

Después he desinstalado todos los plugins de comentarios y he vuelto al sistema de comentarios de WordPress, sobre el que tengo control total. Lección aprendida: no depender de servicios externos de terceros.

Lo importante es que está solucionado, pero he de informaros que he tenido que hacer algunos cambios en algunos de vuestros comentarios, como los nombres y los correos electrónicos (al quitar los comentarios de facebook y twitter, que usaban nombres reales y correos electrónicos diferentes en algunos casos). El criterio que he seguido ha sido usar el apodo y correo electrónico con el que comentasteis la primera vez por aquí.

Aprovecho para decir que ya que he aprendido al dedillo la estructura de los comentarios, si alguien en algún momento quiere añadir, cambiar o borrar algo (porque quiere enlazar una página web que antes no tenía, por ejemplo, o ha cambiado de nick) puede contactar conmigo para hacerlo. El blog es mío, pero vuestros comentarios son vuestros.

Tema

Muy brevemente: Estaba cansado del aspecto de mi blog y me apetece señalar una nueva época con un tema diferente. Esta vez lo he estructurado con cabeza, el contenido principal donde leéis estas líneas, a la derecha el contenido ajeno al blog (ahora mismo Pinterest, twitter y el blogroll), estilado para no distraer mucho del contenido principal y debajo, una vez leído el artículo, encontraréis los últimos comentarios y artículos anteriores, por si os habéis perdido alguno. Se admiten sugerencias y críticas.

Host

Cuando por fin solucioné el problema de los comentarios, me encontré con uno nuevo: el host donde alojaba el blog no daba más de sí. Desde hacía tiempo tenía cada vez más problemas con la memoria que mi host permitía usar para los scripts en PHP, 28 megas se me quedaban muy muy cortos y no podía instalar ciertas cosas, ni modificar ciertas otras de las que ahora mismo no voy a hablar, porque o bien no son importantes, o bien se merecen un artículo entero. Tenía incluso problemas para subir imágenes…

Ahora este blog está en un host mucho mejor, aunque algo más doloroso para mi bolsillo. Espero no encontrar limitaciones nuevas en un tiempo.

Me interesa saber si tenéis algún tipo de problema, especialmente si os va lento, tarda en cargar o se bloquean las páginas. El servidor está en Europa, por lo que no debería ir mal, pero nunca se sabe. Si no recibo quejas, asumiré que todo va bien y podré dejar de mirar estadísticas y métricas y dedicarme a escribir, que es lo que verdaderamente importa.

El futuro

Parece que no escribo aquí más que para hablar sobre los cambios que he realizado tras un parón. Pero estos cambios son parte del motivo por el que tengo este blog, para probar y aprender cosas nuevas, para equivocarme y corregirme.

De todas formas, nunca he dejado de escribir en este blog, aunque no haya puesto mis manos sobre el teclado para escribir un artículo desde hace meses: en mi cabeza siempre hay varios artículos dando vueltas, y los “escribo” y “reescribo” continuamente; cuando me acuesto, cuando voy en metro, cuando me siento en un banco en el parque…

A ver si poco a poco los voy plasmando en palabras y los puedo dejar salir.

He vuelto.

Permanezca en sintonía

Una gran película, una pena que haya caído en el olvido, pero no es de eso de lo que quiero hablar.

Aunque no se vea, estoy continuamente realizando el mantenimiento de esta página, y por lo general las cosas van bien, pero había algo que llevaba tiempo sin funcionar correctamente, y lo había ido dejando con la esperanza de que se arreglara automágicamente.

No quiero aburriros con detalles, pero el problema del que hablo son los comentarios, que por alguna razón estaban duplicados e incluso triplicados, haciendo su lectura realmente confusa.

Ahora están aparentemente funcionando bien, pero por razones técnicas que no voy a enumerar, cabe la posibilidad de que los pierda todos: todos y cada uno de vuestros (y mis) comentarios.

Puede que no os importen mucho unos comentarios que escribisteis hace dos años, pero a mi sí me importan, y voy a tratar de afianzarlos y recuperarlos. Hace poco alguien me decía que doy demasiada importancia a cosas a las que nadie se las da, y tiene mucha razón, pero qué le vamos a hacer, es una de las cosas que me definen.

Así que voy a tratar de arreglarlo todo antes de que sea demasiado tarde. No va a ser fácil, no va a ser bonito, y puede que las cosas no funcionen correctamente mientras estoy trasteando aquí o allá, sobre todo en los comentarios, que pueden cambiar de formato súbitamente, desaparecer, reaparecer, bloquearse o desbloquearse para un post o para todos, o incluso la página puede estar caída durante horas o días.

Ese es el motivo principal de que escriba esto, avisaros de esos posibles problemas. Permanezca en sintonía.

DAZ Studio Pro 4, Bryce Pro 7 y Hexagon 2, gratis por tiempo limitado

¿Que os parecería conseguir tres programas cuyas licencias cuestan más de 800 (ochocientos) dólares totalmente gratis? DAZ 3D ha puesto las versiones profesionales de sus tres programas estrella completamente gratis, durante el mes de febrero febrero y marzo. Sin trampa ni cartón, son las versiones completas (PC y Mac, 32 y 64 bits), dejan salvar, exportar, renderizar y hacer animaciones, sin marcas de agua ni funciones deshabilitadas. El único requisito es registrarse en la página usando una cuenta de correo electrónico, a la que enviarán la newsletter periódicamente.

Si tenéis la más mínima curiosidad por el diseño 3D o incluso por la ilustración tradicional, os interesa. Incluso aunque no la tengáis, tampoco hay mucho que perder, y nunca se sabe… Voy a explicaros un poco por encima en qué consiste cada programa.

DAZ Studio

La historia del DAZ Studio es larga y complicada. Para explicarla correctamente tendría que hablaros del Poser, de todas las compañías que lo han editado, de cómo DAZ 3D se separó de Zygote… pero será mejor que vaya al grano.

DAZ Studio es un programa de diseño 3D que se especializa en el posado de figuras humanas. Lo normal en un programa de diseño 3D (como 3ds Max, por citar uno de los más conocidos) es partir de un cubo, una esfera u otra primitiva y luego añadir y deformar otras primitivas hasta obtener lo que queremos (dicho muy por encima). En DAZ Studio partimos normalmente de una figura humana, lo que lo hace bastante más sencillo para el usuario. En el caso de la versión 4, que es la que nos ocupa, la figura que viene incluida con el programa se llama Genesis.

El nombre de Genesis no es casual. Mientras otras figuras anteriores como los famosos Victoria y Michael (por cierto, los modelos de Poser se pueden utilizar en DAZ Studio) partían de una forma concreta a la que se le podía hacer pequeñas transformaciones y personalizaciones, Genesis está pensado como una base neutra que se puede transformar radicalmente, y lo más importante, la ropa y complementos que lleve la figura, con ella. Genesis es una figura andrógina, no es ni masculina ni femenina, después se le pueden aplicar Morphs (modificaciones) para que lo sea. Veámoslo en un vídeo:

Para los que hayan trabajado alguna vez con Poser, esto es una pequeña revolución. El mismo complemento o pieza de ropa vale para todos los modelos, porque solo hay uno: Genesis.

El programa es muy sencillo de utilizar. Yo soy un completo negado para la ilustración, puedo dibujar monigotes malos pero no me pidas nada más complicado. Mi visión espacial, perspectiva y mi conocimiento de anatomía humana son prácticamente nulos. Con el 3D Studio lo más lejos que he llegado es a generar una esfera y aplicarle una textura mal puesta. Siguiendo el primer tutorial de DAZ Studio, haciendo algo más sencillo que utilizar el editor de personajes de un videojuego, en diez minutos tenía esto:

 DAZ Studio - Primer tutorial

Tampoco hay que emocionarse, con el programa viene todo incluido, el modelo, los morphs, la textura de la piel, la ropa, las luces, la postura, las luces y hasta la cámara. Haciendo unos cuantos doble clicks en el orden correcto, llegas a la imagen que he utilizado para ilustrar el artículo (arriba del todo). Con el tercer tutorial ya incluso nos metemos con un fondo y ¡hasta un dragón!

 

DAZ Studio - Tercer Tutorial

Claro, el truco está en que me lo dan todo hecho. Yo no he diseñado el modelo, ni el pelo, ni la armadura, ni la espada, ni el dragón. Ni siquiera he movido la cámara a su sitio. Esa es la mayor de sus virtudes y, a la vez, lo que más se critica del programa. Sus detractores dicen que los usuarios no crean nada, que se dedican a jugar y a comprar objetos para componer sus imágenes, como un collage. Yo soy de la opinión de que lo que importa es el resultado final. Que esto es solo una herramienta, y que criticar la elección de una herramienta a la hora de juzgar una obra es como decir que el óleo es mejor o peor que el aerógrafo, o que el ordenador es mejor o peor que el lapicero. Los estudios de Hollywood contratan a otros estudios para que hagan los modelos, o las animaciones, o el motor de físicas de renderizado del agua… pero me estoy yendo por la tangente.

DAZ Studio para ilustradores

Me gustaría hacer un punto y aparte para hablar de la utilidad que le veo al programa para los ilustradores tradicionales. Es como tener un maniquí de madera para las posturas, solo que con músculos, y pelo, pudiendo guardar una base de datos de poses, y con la capacidad de estudiar la luz desde todos los ángulos, intensidades y colores. Da un poco más de trabajo que un simple muñeco de madera, pero creo que os puede resultar interesante.

Es más, hay mercado para las imágenes creadas directamente con el programa. Apuesto a que habéis visto más de una infografía en un periódico hecha con Poser/DAZ. Incluso conozco a alguien que se gana la vida ilustrando cómics en Poser (y bien que se la gana el hombre, anda que no mete horas —hola, Mitru :)—).

DAZ Studio para los bloggers

Otro punto y aparte para los bloggers. Las imágenes que acompañan este artículo las he hecho yo. Son mías. Nadie va a venir a decirme que las quite, ni me va a pedir derechos de autor. Poder crear tus propias imágenes para un artículo es una opción muy interesante.

Bryce

No he tenido tiempo aún de trastear con el Bryce, así que no puedo ser tan exhaustivo como con el DAZ Studio. La principal utilidad de Bryce es para crear y animar paisajes: rocas, agua, nubes, viento, sol… aunque también sirve para hacer ciudades y otro tipo de escenarios. Está integrado con DAZ Studio, así que se puede usar para crear los fondos para usar en él o traer figuras desde él a Bryce.

Hexagon

Finalmente, Hexagon sirve para modelar, utilizando todo tipo de técnicas. Se puede partir de formas sencillas e ir aumentando la complejidad, esculpir detalles, texturizar y preparar los modelos, sobre todo con la idea de utilizarlos luego en otros programas (como el DAZ Studio, una vez más). Con Hexagon se puede partir desde el cero más absoluto y obtener un modelo terminado, pero desde mi experiencia, modelar es bastante difícil y hay que dedicarle muchas más horas de práctica para obtener resultados que a los otros dos programas de más arriba.

¿Qué sacas tú de todo esto? ¿Cómo puede ser todo gratis? ¡No me fío!

¡Qué más quisiera yo que sacar algo! Lo único que quiero es que no dejéis pasar la oportunidad. Si he escrito todo esto en el blog es por poder llegar a más gente y poder compartirlo más fácil con mis amigos y conocidos en las redes sociales. No sé cómo resumir todo esto en los 140 caracteres de twitter, creo que con «Programas gratis. Bajar.» y el enlace no captaría vuestra atención.

¿Por qué es gratis? ¿Dónde está el truco? El truco está en que en cuanto vayáis a la página de DAZ 3D, podréis ver que ellos venden ropas, poses, morphs, fondos y otras cosas, tanto diseñados por ellos como por otras personas, de los que se llevan una comisión, claro. Su modelo de negocio está en vender los objetos, y de paso vender los programas, pero los programas no son la prioridad. DAZ Studio es relativamente nuevo y quiere quitar mercado a Poser, y… bueno la historia es más complicada, pero si realmente os interesa, seguro que ya la sabéis. El «truco» está en que si os picáis con el programa, puede que piquéis y compréis objetos, y ellos ya se van a encargar de mandaros las ofertas de la semana al correo electrónico. Pero nadie os va a obligar a comprar nada y además, hay montones de objetos y contenidos gratis. En la misma newsletter que envían al correo siempre suele venir un objeto gratis y poco a poco os podéis hacer una colección sin pagar un céntimo. De hecho, la versión gratuita más limitada del programa siempre ha sido gratis y lo seguirá siendo, ahora simplemente van un paso más allá y amplían a la versión profesional por tiempo limitado. Si consiguen una buena base de usuarios que utilicen el programa, más gente lo conocerá y más venderán. Creo que es una buena estrategia, pero sobre todo, creo que está bien aprovecharnos de ella.

Me has convencido, ¿qué tengo que hacer?

Ir a la página de DAZ 3D, registrarte, y pulsar en el botón grande azul en el que pone «Download Free Now», después en el otro botón verde en el que pone «Download Free», añadirlo todo al carro, y darle al botón de comprar (checkout). No os preocupéis, que no os van a cobrar nada, y ni siquiera os van a pedir la tarjeta de crédito. ¡Tenéis hasta el 29 de febrero! (¡Siento no haberos avisado antes!).

[box style=”green rounded shadow”]Debido al increíble éxito, la oferta ha sido extendida hasta el 31 de marzo, pero no lo dejéis pasar mucho…[/box]

[box style=”red warning rounded shadow”]Los enlaces de descarga de los programas caducan en cinco días desde la fecha de adquisición y se pueden descargar cuatro veces. Realmente, lo importante son los números de serie, pero es mejor que lo descarguéis todo lo antes posible.[/box]

El Juego de WoodElf

Miles de blogs se crean cada día en Internet, pero no todos los días abre un nuevo blog alguien a quien conoces. Si os habéis fijado, he añadido dos nuevos enlaces a mi blogroll, y hoy os voy a hablar del más reciente de ellos: El Juego de WoodElf.

WoodElf

Para los que no conozcáis a WoodElf, es uno de los veteranos en esto de «tener páginas web»; probablemente sea una de las primeras personas que conocí con una, siendo moderador de ALROL y Las Dunas, posteriormente miembro del Clan TeKaCe, fansubber en Frozen Layer, y hoy en día miembro activo de MARP. Su últimas hazañas incluyen ganar campeonatos en Lan Parties, fabricar sus propias recreativas, y ganar el premio a la mejor colección de Zelda en Meristation.

El Juego de WoodElf

El blog que ha abierto recientemente es temático, lo cual en mi opinión es un gran acierto. En él lleva un registro de los videojuegos a los que va jugando, añadiendo una pequeña ficha a cada uno y explicando el juego para los que no lo conozcan, todo ello con un estilo que recuerda al de una revista, pero sin olvidar el toque personal, explicando qué le ha gustado o no a él personalmente. También les añade una puntuación, algo con lo que personalmente no estoy muy de acuerdo, ya que siempre son caldo de cultivo de discusiones y polémicas al dar pie a comparaciones, algo que por cierto, veo que ya le está pasando.

En cuanto al diseño, es muy visual, pero sin recargar en exceso. El blog es nuevo, y podemos ver que le faltan cosas por pulir, pero es un buen comienzo y sobre todo lo importante es que da prioridad al contenido, sin descuidar la forma.

Conclusión

Los comienzos de un blog siempre son difíciles hasta que encuentras tu público, así que desde aquí he intentado darle un empujoncillo. Siempre estaré a favor de cualquier proyecto creativo, ya sea un blog, un tumblr, un deviantart, un podcast, o un dibujo con pinturillas para colgar en el frigorífico, pero me identifico especialmente con los blogs por razones obvias, y me gustaría que más gente se animara con uno hoy en día.

Si os interesan los videojuegos tanto de generaciones actuales como pasadas, si no sabéis muy bien a qué jugar próximamente, o si os interesan los blogs en general, pasaros por allí. No hace falta que digáis que vais de mi parte, os recibirá encantado.

¡Mucha suerte en este nuevo proyecto!