El billete falso

Permitidme que os cuente una pequeña anécdota, de la que fui testigo ayer.

Cuando me hallaba caminando hacia mi casa, el hombre que iba delante mío se agachó a recoger algo del suelo. Me llamó la atención porque no había notado que se le hubiera caído nada. Seguimos caminando unos metros y poco después, dejó caer algo al suelo, un papel doblado. Cuando llegué a su altura, le eché un vistazo de reojo y comprendí: por un lado, el papel tenía la imagen de un billete de 20 euros, por el otro propaganda de vaya usted a saber qué. El falso billete quedó allí tirado, en medio de la acera. Poco después, el hombre desaparecía tranquilamente en un portal.

De camino a casa, pensé que debería haber recogido el papel, y haciéndome el tonto, habérselo devuelto diciendo: “perdone, se le ha caído”. Pero no lo hice, y el falso billete quedó ahí en el suelo, esperando a su siguiente víctima.

4 comentarios en “El billete falso”

  1. Yo de vez en cuando también me planteo lo divertido que sería hacerse el tonto en según que situaciones. Me ha recordado a una frase.

    “La ventaja de ser inteligente es que así resulta más fácil pasar por tonto. Lo contrario es mucho más difícil.”

    Kurt Tucholsky

    Sin embargo no debo ser muy inteligente porque dejo estas cosas en mi imaginación y no las suelo llevar a la práctica.

    1. Buena cita. Los tontos también se suelen hacer pasar por listos, pero se les suele notar.

      Te pasa como a mí, no es que no seas inteligente, sino que además de serlo, eres prudente. Lo cual puede ser bueno o malo, depende de cómo lo mires.

  2. Yo lo he hecho más de una vez, el típico que se agacha, ve que es un billete o cualquier papel de cualquier tipo, no le interesa y lo tira al suelo. Y ante la respuesta de que “Solo es propaganda.” siempre les contesto, “Pues no lo tire al suelo, tírelo a una papelera.”.

    1. Esa era la segunda parte, claro. Primero te haces el tonto y luego ¡zas!

      De todas formas, igual el hombre tampoco merece tanta inquina. Vio un “billete”, lo cogió, y luego, de la misma vergüenza, lo dejó caer como diciendo “aquí no ha pasado nada”.

      Lo del civismo es un tema sobre el que tengo ganas de escribir algún día.

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