El comentario de la semana

Imagen vía Wikimedia Commons

Lo que más me gusta de escribir en este blog, y lo que más me está motivando a escribir, es saber que hay gente a la que le importo lo suficiente como para invertir su tiempo en leer lo que escribo. El hecho de que además algunos quieran contribuir a la conversación con un comentario es extraordinariamente satisfactorio. Este blog no tiene publicidad, no busca hacer dinero ni promocionar nada, excepto quizás a mí mismo. Lo único que busca es que lo lean, que lo compartan y que lo comenten. Tampoco busca tener millones de visitas, no es eso, pero sí que no se pierdan sus palabras como lágrimas en la lluvia.

Por eso he decidido elegir un comentario a la semana y premiarlo de alguna manera, promocionándolo de comentario a artículo, llamando la atención sobre él por si alguien se lo ha perdido. Ojalá el premio pudiera ser más… tangible.

El hecho de que elija un comentario frente al resto no significa que me importen menos, por supuesto.
Sigue leyendo para saber cuál es el comentario de la semana

Propósito número uno

Mucha gente comienza un nuevo año con una serie de propósitos, que generalmente olvida pocos días después. Cosas tales como dejar de fumar (algo que sospecho que harán muchos este año en España), perder peso, ir al gimnasio, ahorrar, leer, aprender un nuevo idioma, etcétera.

Yo nunca he tenido propósitos para un nuevo año. Alguna vez, probablemente influenciado por alguna teleserie, el último día del año he pensado en tenerlos, y rápidamente he desechado la idea, sabiendo que es algo que probablemente no lleve a cabo.

Es normal abandonar los propósitos. Para empezar, la mayoría de la gente está de vacaciones cuando los hace, pero a los pocos días, empiezan a trabajar, con lo que preocupaciones más urgentes ocupan su tiempo. El stress hace que muchos vuelvan a fumar, por ejemplo, o un cambio de horario o destino destruye los planes de ir al gimnasio. Muchos propósitos terminan con la resaca de Añonuevo…

Por eso nunca he tenido propósitos para el nuevo año. Por eso y porque soy reacio a adquirir compromisos si no es necesario, debido a que me gusta cumplir las cosas con las que me comprometo. Otra razón es que si lo piensas, es absurdo esperar a empezar los propósitos con el año, pudiendo empezar aquí y ahora.

Eso cambia este año. Basta de racionalizar las cosas. Tener propósitos es bueno, aunque luego los abandones, consciente o inconscientemente. Expresa una voluntad por cambiar, por mejorar, y por llevar a cabo esos proyectos que constantemente postponemos. ¿Qué importa la fecha en la que se empiecen? ¿Por qué no hoy?

Algo que ayuda enormemente a cumplir los propósitos, es hacer a los demás partícipes de ellos. Si nadie más sabe que tenemos un propósito, si solo está en nuestra cabeza, es muy fácil y tentador convertir nuestros propósitos en ideas. Y es fácil descartar una idea.

Y eso me lleva al propósito, nunca mejor dicho, de este artículo. Mi propósito número uno para este año es escribir un nuevo artículo en este blog todos los días. Puede ser una parrafada improvisada como la de hoy, o una simple idea de una sola línea, o puede que sea un artículo más estructurado, escrito a lo largo de varios días. Pero algo, lo que sea.

Hacerlo público me está constando más de lo que  pensaba, no sabéis la de veces que he reescrito el párrafo anterior. Una vez más, era reacio a comprometerme, y lo que ha empezado con “escribir más a menudo”, ha pasado por “escribir algo todos los días, pero no necesariamente publicarlo”, y por “escribir algo todos los días, aunque luego lo borre”, incluyendo “no esperéis actualizaciones todos los días”.

Pero al final he sacado las fuerzas para hacerlo. Me he comprometido. O mejor dicho, no lo habré hecho, hasta que le dé al botón de publicar. ¿Me atreveré?