Héroe Alto Elfo

El ejército de un solo hombre

Hace mucho tiempo, había un muchacho al que le gustaba pintar miniaturas de Games Workshop. No era ningún genio haciéndolo, pero no se le daba mal del todo.

Sus amigos tenían poderosos ejércitos formados por cientos de miniaturas, así que decidió empezar el suyo propio, y se apresuró a comprar la primera miniatura de su futuro ejército, un héroe arquero de los Altos Elfos. Decidió no comprar más miniaturas hasta haber terminado de pintarlo, debido a que no tenía mucho dinero, y a que le gustaba más pintar que jugar.

Así que aquel muchacho se puso manos a la obra. La miniatura no era ningún personaje especial, ni un dragón, ni nada por el estilo; la mayoría de la gente le hubiera dedicado una tarde o menos. Pero el muchacho estaba decidido a dar lo mejor de sí mismo: las horas dieron paso a los días, y los días a semanas, y al fin el muchacho alcanzó el límite que su destreza podía alcanzar.

Una vez terminada, llegó el momento de que los demás juzgaran su obra, y las críticas que recibió fueron muy positivas, lo cual llenó de orgullo a aquel muchacho.

Llegó, pues, el momento de comprar la siguiente miniatura para su ejército, una que pudiera poner al lado de su obra maestra, y luego otra, y otra más… pero entonces la duda y el miedo atenazaron el corazón del muchacho: ¿qué pasaría si no conseguía llegar al mismo nivel que la anterior? ¿decepcionaría a los que ahora alababan su destreza?¿terminaría algún día lo que empezó, teniendo en cuenta lo que había tardado en pintar una sola miniatura?

Y así fue pasando el tiempo, y aquella miniatura se convirtió en un ejército de un solo hombre, la última que aquel muchacho pintaría durante el resto de su vida. FIN.

Sí, efectivamente, aquel muchacho era yo. El perfeccionismo es un arma de doble filo, capaz de hacerte alcanzar las más altas cotas, pero también de no dejarte nunca partir a conquistarlas. Cuando eres un perfeccionista, todo lo que haces ha de ser perfecto. Si no, no lo haces. Lo cual te lleva a no empezar nunca nada, por miedo a fracasar.

Si hay algún perfeccionista leyendo estas líneas, probablemente pensando que las puede escribir mucho mejor que yo, que escuche mi consejo: equivócate. Comete errores. Aprende de ellos. Experimenta. Vuelve a equivocarte. Llegará un momento en el que cometerlos sea algo natural, y entonces, con un poco de esfuerzo, dejarás de hacerlo. Y cometerás otros nuevos al hacerlo. Y te acercarás un poco más a la perfección en el proceso.

Eso, o intenta hacerlo perfecto desde el principio. Entonces fallarás, y abandonarás tu empresa, mientras ves pasar de largo a otros mucho menos dotados que tú.

Equivócate. Y empieza ahora a hacerlo. Cuanto antes empieces, antes dejarás de equivocarte. Antes serás perfecto.

7 comentarios en “El ejército de un solo hombre”

  1. Me ha gustado mucho el texto. Los frikis (Espero que no te moleste el termino) escribimos mucho sobre lo que nos gusta pero no es nada normal leer algo sobre las actitudes que hay detrás de una afición, en este caso una actitud perfeccionista.

    Mi caso es algo distinto. No dejo de hacer cosas por miedo a hacerlo mal, pero aun así temo errar en algo y soy demasiado duro conmigo mismo cuando lo hago. Y lo peor es que no cometo pocos errores precisamente xD

    1. Sí, lo de ser demasiado duro con uno mismo también nos es común. Cada vez que ves tu obra, la vista se te va automáticamente a los fallos, y cuando la muestras por ahí, piensas que son evidentes y todo el mundo los va a ver. Sea una miniatura, un post en un blog, un dibujo o cualquier otra cosa.

      Por ejemplo, en cualquiera de los posts de este blog, puedo señalarte frases que no me gustan, que son demasiado cortas, signos de puntuación mal puestos, cosas que se me quedaron en el tintero (¿en el teclado?), etcétera. Antes, muchos de esos posts se hubieran quedado en borradores, ahora los publico, aunque me lleven los demonios, y parece que aún con sus fallos, hay gente a la que le gustan.

      Todos conocemos a gente que piensa que es buena haciendo algo y no se dan cuenta que hacen el ridículo cada vez que lo intentan (el típico Giant de Doraemon). Pero al menos son felices haciéndolo. Es mucho peor lo contrario, ser bueno en algo y echarlo a perder por miedo al fracaso o por la autocrítica. Y pasan los años y es peor, cuando te das cuenta de que “Yo podía haber sido…”.

      PS: No me molesta el término friki cuando no se usa como despectivo.

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