Puerta Vault 101

La caverna

Después del incesante zumbido de la alarma, el cavernoso pasillo le recibió con demasiado silencio. Lo único que podía oír era el viento que silbaba levemente al pasar a través de los maderos que refulgían al fondo del pasillo, llenos de promesas. Pero no había tiempo. Estaba seguro de que nadie se atrevería a seguirlo fuera, pero la sensación de urgencia todavía se apoderaba de su consciencia.

No iba a mirar atrás. El primer paso resonó por la cueva mucho más de lo que le hubiera gustado, pero siguió avanzando. Pisó algo, y el chasquido le sobresaltó y le obligó a mirar al suelo mientras asía con firmeza la porra que le había robado al maldito O’Brian, el guardia de seguridad.

Se agachó a mirar más de cerca. Sabía lo que eran, había visto los dibujos en la consulta de su padre. Eran esqueletos humanos, renegridos por el paso del tiempo y quién sabe por qué más. Pero, ¿qué hacían allí? Uno de ellos tenía algo en lo que había sido su mano. Estaba formado por un largo madero unido a un rectángulo de cartón. Lo cogió y le dio la vuelta, mientras una gran capa de ceniza resbalaba hasta el suelo. En él se podía leer con grandes letras, escritas a mano:

«¡Nos estamos MURIENDO, bastardos!»

Un poco más allá podía ver otro cartel, abandonado en el suelo:

«¡Ayudadnos!»

Otro más usaba un lenguaje que los habitantes del Refugio hubieran desaprobado. Tal vez por eso no les dejaron entrar… pero, ¿quién había sido esa gente? Parecían desesperados… y no creía que los bandidos llevaran pancartas… hasta hacía unas horas no hubiera creído que el Administrador fuera capaz de dejar morir a inocentes, pero eso había cambiado tan repentinamente como su vida…

No había tiempo para más. Iba a proseguir su camino. Y no iba a mirar atrás.

Avanzó rápidamente por el pasillo. El suelo era irregular y muy distinto de los metálicos suelos del refugio. Por suerte estaba iluminado por la brillante luz que se filtraba por los travesaños que cada vez estaban más cerca. No iba a mirar atrás…

Llegó a lo que claramente era una puerta, pero no se parecía a ninguna puerta que hubiera visto hasta entonces. Para empezar, no tenía ninguno de los mecanismos de seguridad, y obviamente no había detenido a los protestantes. Tiró de ella y con un quejido, la puerta se abrió. Se dispuso a salir, no iba a mirar atrás…

… pero lo hizo. Allá en la oscuridad, más allá del rocoso pasillo, y más allá de la esclusa de seguridad, se imaginó ver a Amata, su amiga de la infancia, inmóvil, esperándole. Pero no estaba allí. Nunca jamás volvería a verla. Se obligó a girarse y atravesó el umbral, pero se detuvo en seco.

Durante unos momentos, no pudo moverse. Era como si le hubieran golpeado en la cara con un bate de béisbol, excepto que no tenía nada delante. Era el calor… un calor abrasador, asfixiante, el cálido aliento del Yermo.

Cayó de rodillas. Todo era diferente, todas las sensaciones que le rodeaban eran nuevas para él. El calor, el aire, hasta el olor era diferente. Apoyó las manos en el suelo pedregoso y deslizó sus dedos entre la grava. Miró al despejado cielo, en el que el ardiente Sol le cegaba implacablemente. Siempre había tenido un techo sobre su cabeza, sus ojos nunca había podido ver muy lejos. Ahora, la inmensidad de la gran nada que tenía ante él le sobrecogió. Ojalá estuviera allí su padre para explicarle…

Padre. ¿Dónde habría ido? ¿Cómo iba a ser capaz de encontrarle en ese enorme paisaje que se extendía más allá del horizonte? Apretó los puños y la tierra se escapó por entre sus dedos.

– ¡Padre…! -sollozó- ¿por qué… me has abandonado?

4 comentarios sobre “La caverna”

  1. Necesita un par de reescrituras, pero no hay tiempo para más. Ha entrado en el domingo de chiripa.

    Creo que voy a dedicar los domingos a escribir relatos cortos o fragmentos de relatos largos. La mayoría de los videojuegos no tienen novelizaciones de sus historias, a diferencia de muchas películas, y muchos podrían funcionar bien, como he querido demostrar, con ésta del Fallout 3. Aunque si esto fuera realmente un fragmento de un relato más largo, muchas cosas se hubieran quedado fuera, las he introducido para dar color y hacer referencia al videojuego.

    ¿Os ha gustado? ¿Algún consejo, corrección o mejora? ¿Alguna idea sobre algún otro momento de la historia de los videojuegos que queráis ver inmortalizado?

  2. Vas a pensar que estoy flipando, pero… Juraría que lei este mismo texto (o uno muy parecido) hace tiempo, y juraría además que el que lo había escrito eras tú xDD

    Será mi cerebro jugándome malas pasadas. Pero tanto si lo lei con mis habilidades PES, como si en realidad es la primera vez que lo leo, me ha gustado mucho. O me ha vuelto a gustar mucho. Bueno, ya me entiendes…

    1. Bueno, “hace tiempo” que no escribo nada en plan relato, así que puede ser :D

      No, me temo que no. Hace demasiado tiempo que no escribo nada, y mucho menos publicarlo, mucho antes de que empezara a jugar a Fallout 3, y no escribí nada sobre Fallout 2.

      Tal vez sea que tengo un estilo escribiendo, de lo cual sería la primera noticia que tengo, y alguien con un estilo similar escribió sobre lo mismo… mucha casualidad, ¿no?

      Me temo que estamos ante un evidente caso de recuerdo del futuro.

      Por cierto, no sabrás de qué voy a escribir hoy, ¿no? Porque estoy atascado…

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