La primera vez

Tranquilidad, que no voy a hablar de cosas raras (aunque pensándolo, seguramente a mucha gente le pase lo mismo que a mí en otras facetas, y se puede sacar la misma conclusión). Hoy, en un capítulo más de “Javier y sus manías” (creo que debería haber llamado así al blog), voy a hablaros de otra: la importancia que le doy a La Primera Vez, así en mayúscula.

¿A qué me refiero con La Primera Vez? Seguro que habéis oído la expresión: “La primera impresión es la que cuenta”. Para mí es muy importante la primera vez que veo una película, o leo un libro, o juego a un juego, o escucho un disco… ese tipo de actividades. Temo que si no son perfectas, marcarán mi posterior relación con esa obra, y que puede que lo que pudiera haber sido mi película favorita, sea odiada por mí el resto de mi vida solo porque no le di una segunda oportunidad, porque la Primera Vez no fue perfecta.

He de procurar que la Primera Vez sea perfecta, y eso significa que tengo que intentar hacerlo con las mejores condiciones: ambiente tranquilo, sin interrupciones, buena imagen, buen sonido, buena luz, y nada de pausas por mi parte, nada de internet, ni redes sociales, ni teléfono móvil, nada.

Voy a poner un par de ejemplos de malas Primeras Veces:

  • La primera vez que vi Drácula, de Bram Stoker, fue un desastre. No había leído el libro (y a día de hoy, admito seguir sin hacerlo), y estaba influenciado por el trailer y el vídeo musical de Annie Lennox, Love song for a vampire. En ellos se pueden ver todas las escenas de acción y efectos especiales, y casi nada del romanticismo, que es de lo que realmente va la película (y la novela―sí, puedo afirmarlo sin haberla leído―). Para mí, Drácula era un chupasangre voraz, no un amante eterno. En 1992 tenía quince años, ¿qué queréis?

    Así que fui al cine y pagué la entrada con mis escasos ahorros esperando ver a Drácula y su progenie chupar la sangre a no menos de dos docenas de personas, y me encontré con que las podía contar con los dedos de una mano. Y estacas, seguro que salían montones de estacas… No ayudó nada el hecho de que es una película larga, de más de dos horas de duración, y que a partir de la primera media hora necesitaba ir al cuarto de baño. Aguanté toda la película sin ir, ¿sabéis por qué? Porque era la Primera Vez que la veía. Ni que decir tiene que se me hizo eterna y no me gustó nada, y así se lo hacía saber a todo aquel que me escuchaba. Tiempo después, cuando escuchaba todas las bandas sonoras que caían en mis manos, me dejaron la banda sonora, que alguien había comprado por la canción de Annie Lenox. La excelente música de Wojciech Kilar ―cuyo nombre puedo escribir sin mirarlo en Google― me pareció excelente, y la película se convirtió en “una mierda, pero la banda sonora está bien”.Años más tarde, la emitieron por televisión en La noche de… y la grabé en vídeo, como no podía ser de otra forma. Y empecé a apreciar, además de su banda sonora, su fotografía, sus decorados, su vestuario, sus actores y sobre todo, su montaje y sus trucos de cámara. Se convirtió en una de mis películas favoritas y la vuelvo a ver siempre que tengo ocasión, y en cada una puedo apreciar algo nuevo.
  • Otra proyección horrible fue The Mummy – La Momia de Stephen Sommers. Efectos especiales digitales de la ILM, cuando era una garantía, ¿qué podía salir mal? Cometí el error de ir a la primera sesión, y la sala estaba llena de niños. Todos eran horribles, pero uno particularmente molesto en la fila de atrás afirmaba haber estado en Egipto de vacaciones, y compartía sus recuerdos a voz en grito con sus compañeros. Influenciado por mi enfado, la película me pareció horriblemente mala, aburrida, sin gracia, y no me enteré de la mitad del argumento. Era una película malísima, ¿cómo les podía gustar a mis amigos? Reconocía que la sesión había sido un infierno, pero es que la película…Meses después, la emitieron en Canal +, cuando emitía en codificado, con rayitas (el famoso NAGRA). Podía ver películas de ese canal desde hacía poco tiempo, y veía todas las que podía, así que aquella no fue una excepción. Me encantó. Una película de aventuras como las de antes, con su héroe, su chica, sus extras, sus panorámicas, los buenos muy buenos, los malos muy malos, aunque con sus motivaciones, buena fotografía, excelente banda sonora (Jerry Goldsmith, cómo te echo de menos). ¿Cómo podía haber estado tan ciego? Una ocasión más, debido a La Primera Vez.

Analizándolo ―tener un blog es mejor que un psicoanálisis, y más barato―, me doy cuenta de que la Primera Vez no es tan importante: en ambos casos, las dos películas acabaron gustándome. No importa lo desastrosas que hayan sido las sesiones previas, si la obra es buena, o simplemente de tu estilo, y la ves en el momento apropiado, acabará gustándote. El problema es que hoy en día, con tanto a nuestra disposición para consumir, lo más probable es que si no nos gusta algo a la primera, no le demos una segunda oportunidad.

Cuando empecé este blog, empecé a dejar de preocuparme por la perfección en lo que hago. Tal vez sea hora de dejar de preocuparme en la perfección en lo que hacen los demás. Cada vez tengo más cosas pendientes por disfrutar por no haber encontrado el momento perfecto para hacerlo. Y cuando algo no me guste, intentaré analizar las condiciones en las que lo he consumido, y si no son buenas, intentaré volverlo a hacer.

Al final va a tener algo bueno escribir este blog. Cuando he empezado a escribir esto, no había pensado en este último párrafo. Va a ser cierto que escribir te cambia la vida. Si no fuera la una y pico de la mañana, me ponía ahora mismo a ver alguna de los montones de películas que tengo pendientes, precisamente por esta misma razón. Veremos mañana.

5 comentarios en “La primera vez”

  1. El problema que yo tengo es que tengo demasiada oferta de cosas por hacer, películas por ver, libros por leer y poco tiempo, así que cuando veo una peli es cuando puedo dedicar ese tiempo a ello, se hayan alineado los planetas o no . Podría ver una película al día, creo que incluso dos, pero ¿A qué precio? También tengo y quiero hacer otras cosas, vivo solo, así que las tareas domésticas me tocan íntegras a mi, limpiar, hacer recados, comida, también dedico tiempo a jugar al WoW, leer, pasear al menos media hora todos los días y varias cosas más. Por lo que, algunas personas nos tenemos que fiar de esa primera impresión, sea buena o mala, con planetas alineados o alienados, porque difícilmente tendremos tiempo para darle la segunda, y en caso de poder, seguramente prefiramos una experiencia nueva a repetir una mala.

    Es cierto también, que, en mi caso, si se da la oportunidad, puedo repetir esas segundas experiencias, siempre hay momentos en los que una película que en su momento el argumento o la sinopsis me parecieron basura, algo puede hacer que cambie mi juicio o prejuicio (¿Muabdib? :-o ¿Ha dicho Muabdib?). Pero no las repito de manera voluntaria, generalmente se debe a algún agente externo.

    Entiendo cuando dices que hay que analizar el momento y las condiciones cuando consumes algo. Recuerdo cuando aprobé cierto curso en junio (si, un año lo hice), un compañero de clase me llevó al bar y me dijo, hoy nos tomamos cafe, copa y puro ( entonces fumaba). Me sacó un café corto solo y sin azucar, una faria y una copa de Patxaran. El café solo y sin azucar no me gustaba nada, es más, lo aborrecía, la faria, ni te cuento el asco que la tenía antes y que la tuve después y el Patxarán… eso es una larga historia relacionada con mi primer contacto con el alcohol. Pero todavía hoy recuerdo que ese café me supo a teta, esa faria fue si no el mejor, uno de los mejores cigarros de mi vida y ese patxarán (atxa) el mejor que he probado. ¿Qué lo hizo tan bueno? Las circunstancias.

    En el momento adecuado, con las condiciones necesarias, lo que más aborreces y menos te gusta puede resultar algo maravilloso. Y del mismo modo, en el momento menos oportuno, con las condiciones más adversas, hasta lo más maravilloso puede parecerte una basura.

    1. Yo ahora mismo, tengo tiempo para hacer de todo (y no es algo que envidiar), y sin embargo, veo menos películas que la media de la gente, leo menos libros, menos comics…

      Ya no voy al cine, la última película que fui a ver fue Avatar, semanas después de su estreno. No voy, no porque sea más caro, o porque no tenga tiempo, sino por no aguantar ruido de gente comiendo, o que no haya sitio y haya que sentarse en una esquina, o esa proyección en la que te das cuenta que te estás perdiendo parte de la imagen. Todo eso puede arruinar la ocasión, y por eso he dejado de ir, aunque luego sea el último en disfrutar de las películas.

      Se me acumulan los libros sin leer, porque los quiero prestar atención, y no dejarlos a medias y retomarlos. Tengo series compradas enteras que tuve que parar a la mitad y estoy esperando para retomarlas desde el principio para poder seguir el hilo completamente y acordarme de cada detalle. Eso hace que, simplemente, no las vea. Podría haber terminado de verlas, o podría ir viendo los episodios en el teléfono, mientras voy en tren, o en el iPad, tumbado en la cama. Pero no, quiero verlas en la pantalla grande, con los altavoces buenos, porque seguro que si no me pierdo una conversación de fondo, o el titular del periódico del protagonista. Y me doy cuenta de que sería mejor verla quince veces mal que una bien, acabaría comprendiéndola mejor.

      Mi mayor defecto es que pienso las cosas demasiado. Está bien pensar antes de hacer, pero luego hay que hacer. Llegará un día en que me arrepienta de todas las cosas que no he hecho por haber pensado tanto. Carpe diem.

      1. Los extremos son malos, no creo que sea bueno no ver series o películas por no poder dedicarle todo el tiempo que quisieras porque no ves ni series, ni pelis. Tampoco creo que sea bueno no ir al cine por lo que comentas, sí es cierto que hay días que el cine es un asco, pero vete un lunes, martes o miércoles a la sesión de las 8 o la de las 10 y seguramente estaréis menos de 10 personas en la sala.

        Yo creo que lo que comentas que te pasa con comics, series, pelis y libros no sea tanto problema de verlo todo bien, de una vez, con los planetas alineados, sino que la segunda vez se descubren detalles que uno se perdió la primera, la tercera también se descubren cosas que te pasaste por alto, y la cuarta, y la quinta, y la sexta… no creo que sea tanto cosa de conocer las cosas en el momento perfecto y la ocasión perfecta, sino de verlo varias veces y descubrir eso que no descubriste las otras veces.

        Como decían por ahí: No hay que ser más papista que el papa.

        1. Re: Cine. Lo estuve haciendo, y de hecho, si tuviera, mejor dicho, si quisiera ir, iría sin dudar en entre semana y a horas raras. Incluso así, siempre hay algo que me estropea el visionado perfecto. Por ejemplo, las salas superiores del SKA tienen las escaleras en el centro de la sala, y a mí me gusta sentarme centrado, cuanto más mejor. Es una manía, como el que va pisando las rayas blancas del paso de peatones, o levantarse con el pie derecho. Total, que se supone que las películas se ven mejor en la pantalla grande, pero yo las veo mejor en mi casa. Claro que ahí, directamente, no las veo.

          Re: Visionado. Tienes razón, y de hecho, ya he dicho que sería mejor ver algo quince veces mal que una bien. Lo que pasa es que darme cuenta de que podría hacer las cosas mejor, no hace que las haga. Soy como soy, y trato de mejorar, sobre todo de un mes a esta parte. Pero soy como las tuberías viejas, que tapas un agujero y salen dos más. Poco a poco…

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