Hulk #3

Mi monstruo

Hoy voy a hacer algo que no he hecho nunca, que es responder (bastante tarde) a un post de otro blog. Cuando los blogs estaban en auge, cuando «blogosphere» era la «buzzword» del momento, era algo bastante habitual. Hoy en día no tanto, en la era de las redes sociales. Esta noche es el post original, y es mucho mejor que los desvaríos que pueda escribir yo aquí debajo, así que os invito a leerlo. Mi post no tiene música, pero siempre me ha gustado la banda sonora de Dracula.

Me ha convertido en un monstruo que no me gusta ser pero que tengo que ser si todo sigue igual.

Esta cita me ha acompañado las últimas semanas. Yo también tengo un monstruo.

Bienvenido a mi mente.

Mi monstruo quiere salir, pero yo no le dejo. Mi monstruo es fuerte, pero yo debo ser más fuerte. Mi monstruo quiere decir las cosas que yo no me atrevo a decir. Mi monstruo quiere luchar contra la avaricia de los egoístas, y la tiranía de los hombres malos. Mi monstruo es acción, yo soy reflexión. Mi monstruo es una enfermedad que devora mi mente.

Debo ser fuerte. No puedo perder el control. No puedo perder el control. Perder el control es lo que más miedo me da en la vida. Puede que vaya en dirección contraria. Puede que me haya salido de la carretera. Pero mis manos deben estar en el volante, aunque las ruedas hayan despegado del suelo y todo sea una ilusión.

Siempre he ido por el camino recto. Paso a paso. Baldosa amarilla a baldosa amarilla. Fuera del camino hay arañas, y yo no tengo dardos. Tengo a mi monstruo, y no sé si es lo suficientemente fuerte para luchar contra ellas.

Pero si sigo en el camino, si no pierdo el control, todo irá bien. Aunque esté cayendo de un rascacielos, hasta aquí todo va bien, hasta aquí todo va bien.

A veces me gustaría tirar la toalla. Dormir. Dejar que mi monstruo tome el control, y al infierno con todo. Emborracharme. Hacer una locura, y reírme como tal mientras contemplo ebrio la destrucción que mi monstruo deja a su paso. Hasta que sucumbamos los dos a las heridas. Y descansar.

Pero entonces, ¿quién soy yo? Soy el que mantiene al monstruo bajo control. ¿Soy el monstruo desencadenado? ¿Seguiría siendo yo? No quiero saberlo. Quiero seguir introduciendo números en el ordenador y salvar al mundo. Quiero salvarlo yo, no mi monstruo. Los monstruos no salvan mundos, estúpido.

Mi monstruo no tiene nombre. Podéis llamarle Hulk. Podéis llamarle Mr. Hyde. Podéis llamarle Javier. Mi monstruo soy yo. Yo soy mi monstruo. Pero el mundo no debe ver a mi monstruo. Debe verme a mí, y a la imagen que tengo de mí. No sé cómo es mi monstruo, pero no se parece a mí. Yo no soy un monstruo.

2 comentarios en “Mi monstruo”

  1. Si sientes que estás jugando al buscaminas y estás rodeado de minas, pisa una y que estalle. Te harás daño y sangrarás, pero te habrás abierto camino.
    La vida son demasiadas cosas como para tener todas bajo control.
    P. D. Me encanta que hayas vuelto a escribir aquí.

    1. Gracias. Yo soy más de mirar los numeritos y buscar la casilla correcta. Pero a veces no la ves, y tienes que pisar una al azar, porque la otra opción es dejar de jugar, y eso nunca.

      La verdad es que nunca me ha gustado mucho el buscaminas. Me gustaba más el pinball.

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