La moneda del diablo

La historia de Frank realmente comienza aquí, con una llamada de teléfono…

Era imposible, no tenía ni pies ni cabeza. Pero había llamado ella, y quería “dar testimonio”, y se estaba quedando sin ideas, así que no quedaba más remedio que hacer aquella entrevista…

Frank lanzó el guión del programa de la semana sobre la mesa, donde quedó abierto por la página del documental sobre las extrañas muertes de ganado en la región.

– Vacas… -murmuró-. Estoy haciendo un documental sobre vacas…

Se disponía a bajar a tomarse algo, algo bien fuerte para quitarse las telarañas que nublaban su mente, cuando sonó el teléfono. Miró la pantalla, el número no estaba en la agenda. Continúa leyendo La moneda del diablo

RSS, adicciones, procrastinación… ¿conclusión?

Estos últimos días, le he estado dando vueltas a un problema personal que tenemos muchos, y todo empezó de la forma más inocente, hablando de que no tengo tiempo para leer porque lo dedico a Internet. Analizándolo, me fui dando cuenta de cuál era el problema de base, y no quiero terminar la serie sin comentar los pasos que he dado para empezar a solucionarlo. Continúa leyendo RSS, adicciones, procrastinación… ¿conclusión?

Adictos al falso trabajo

[box style=”red warning rounded shadow”]La adicción al trabajo es una enfermedad grave que puede llevar a la muerte, y no estoy burlándome de ella. No soy psicólogo, puedo estar equivocado y esto es simplemente una observación personal. Si has llegado a esta página por casualidad y crees que tú o tus allegados podéis ser adictos al trabajo, sal de Internet y busca la atención de un profesional.[/box]

Hoy en día, hay muchas personas adictas al trabajo. Aunque no lo sepan. Esto no es nada nuevo, ¿verdad? ¿Y si os digo que se puede ser adicto al trabajo aunque estés en el paro? ¿Incluso aunque no hagas nada de provecho en todo el día? ¿Cómo puede ser? Continúa leyendo Adictos al falso trabajo

Nunca leo… libros

Y sin embargo, paso la mayor parte de mi tiempo leyendo. ¿Cómo puede ser eso? En dos palabras: Internet.

Cuando era pequeño, pasaba la mayor parte de mi tiempo leyendo libros. Los leía varias veces, hasta desgastarlos, sabiéndome pasajes enteros de memoria sin quererlo. Sin embargo, hace ya más de un año que leí mi último libro. Y no es por falta de ganas, ni de buenos libros por leer.

Pero miro mis feeds RSS en Google Reader, y me quedan 174 artículos pendientes, porque ayer me relajé un poco y se me han juntado los de dos días. La mayoría de esos artículos los salto o los leo por encima, pero muchos los leo por completo. Y aunque lo único que haga sea detenerme brevemente y leer por encima cada uno, lleva una cantidad de tiempo enorme. Y eso que he reducido mis feeds a solo veinte, y eso incluyendo las dos de este blog. Continúa leyendo Nunca leo… libros

La primera vez

Tranquilidad, que no voy a hablar de cosas raras (aunque pensándolo, seguramente a mucha gente le pase lo mismo que a mí en otras facetas, y se puede sacar la misma conclusión). Hoy, en un capítulo más de “Javier y sus manías” (creo que debería haber llamado así al blog), voy a hablaros de otra: la importancia que le doy a La Primera Vez, así en mayúscula.

¿A qué me refiero con La Primera Vez? Seguro que habéis oído la expresión: “La primera impresión es la que cuenta”. Para mí es muy importante la primera vez que veo una película, o leo un libro, o juego a un juego, o escucho un disco… ese tipo de actividades. Temo que si no son perfectas, marcarán mi posterior relación con esa obra, y que puede que lo que pudiera haber sido mi película favorita, sea odiada por mí el resto de mi vida solo porque no le di una segunda oportunidad, porque la Primera Vez no fue perfecta. Continúa leyendo La primera vez

El comentario de la semana

Un lunes más, una de mis secciones favoritas, “El comentario de la semana”, en la que destaco uno de los comentarios que los lectores han tenido a bien dejar en mi blog.

Esta semana, el artículo sobre la obsolescencia programada ha acaparado la mayoría de los comentarios. Parece que los artículos que elegís los lectores son más interesantes que los que elijo yo, lo cual no me sorprende. Id a leer los comentarios si no lo hicisteis en su momento, merece la pena, algunos son tan buenos como el mismo artículo. Sin embargo, el comentario de esta semana proviene de otro… Continúa leyendo El comentario de la semana

El rescate, primera parte

La doctora Gonnard miraba a sus notas mientras le hablaba, aparentemente ausente. No le gustaba estar tumbado en aquel diván, aunque le proporcionaba una especie de barrera invisible que le ayudaba a hablar con más libertad.
– ¿Entonces…? -dijo, dejando la pregunta en el aire.
– Es pronto para un diagnóstico, señor Duane -respondió ella-. Usted ha sido ya diagnosticado en tres ocasiones en otros centros, pero no presenta mejora. Tal vez la sesión de hoy nos revele por fin la verdadera naturaleza de su trastorno. ¿Ha tomado la medicación que le receté?
– Sí.
– Bien. Repasemos su caso una vez más. Usted dice sufrir de pérdidas de memoria, y hablando con sus familiares y amigos le hablan de conversaciones que ha tenido con ellos que usted no puede recordar. ¿Correcto?
– Eh… correcto -no quería pasar por aquello otra vez-. ¿Es necesario volver a…?
– Sí, es necesario -le cortó ella, secamente-. ¿Dolores de cabeza?
– Sí… -contestó, desganado.
– En su informe también habla de poseer textos que no recuerda haber escrito, objetos que no recuerda haber comprado y de… -revisó sus papeles una vez más- programas instalados en su ordenador cuyo propósito desconoce. ¿Qué tipo de programas son, señor Duane? Continúa leyendo El rescate, primera parte

Preludio

La campaña empezó con un preludio. En él, jugamos con los antepasados de los personajes que acabábamos de crear. Como la historia se repite, eran simplemente versiones medievales de nuestros personajes, utilizando la misma hoja de personaje y un poco de lógica -¿conducir? eeeh… ¡cabalgar!-. Lamentablemente, los detalles se han perdido en el tiempo, nunca mejor dicho. Tened en cuenta que esto lo jugamos hace ya varios meses, y no llevé un registro detallado pero, a grandes rasgos, esto fue lo que aconteció en aquellos oscuros tiempos. Nuestros antepasados sellarían el destino de las generaciones venideras hasta… ¿quién sabe?

Todo empezó en el medievo, cerca de Jerusalén, la ciudad santa, históricamente dividida por la religión. En aquella época, los cruzados luchaban contra Saladino por hacerse con el poder de la región… y tal vez algo más. Nuestro grupo era de origen variopinto: un exorcista enviado por el Papa; Mateo, un monje de no recuerdo qué orden, enviado también por el Vaticano; Eduardo, el escriba y recaudador del señor de las tierras y Francisco, un timador de tres al cuarto, un charlatán que proclamaba quitar el mal de ojo de las brujas, y solventar los males que aquejaban a las cosechas y las hambrunas. A ése último lo recuerdo bien. Continúa leyendo Preludio

No paséis de la raya

¿Es un guión? ¿Es un menos? ¡No, es la raya!

La raya, también conocida como guión largo, es un signo de puntuación que sirve para muchas cosas —como por ejemplo, para hacer incisos como éste—. Supongamos que estoy escribiendo una oración tranquilamente y quiero escribir algo entre paréntesis, pero a medio paréntesis me doy cuenta de que necesitaría otro (algo que me pasa —no es tan raro como puede parecer— muy a menudo). ¿Veis? La raya me ha sacado del apuro. Continúa leyendo No paséis de la raya

Respeto

[quote]-… ya sabes quien te digo, una que es un poco golfa.

-Ah sí, ¡la semáforo!

-¿La semáforo?

-La llaman así porque a partir de las doce, ¡nadie la respeta![/quote]
Pues yo sí los respeto. Los semáforos, digo, a esa señorita lamentablemente no la conozco. Soy el típico imbécil que se queda esperando en la acera mientras esa señora octogenaria que necesita un bastón para caminar, tras un vistazo rápido, se lanza a cruzar la calle. Continúa leyendo Respeto