Creadores y consumidores

Hace poco hablaba, o mejor dicho, intercambiaba mensajes electrónicos, con un amigo. En uno de ellos le comentaba mi idea sobre una forma de clasificar a las personas:

En este mundo hay dos clases de personas: creadores y consumidores.

  • Los creadores serían aquellas personas que realizan algún tipo de actividad creativa, que crean algo. Los artistas serían el ejemplo más clásico, con los pintores, escultores, dibujantes, escritores, poetas, fotógrafos y demás, pero también incluiría dentro de la categoría a personas que lo que crean no es necesariamente arte*: maquetistas, tejedores, papercrafters, bloggers, podcasters, locutores, YouTubers, Flashers…* Dejemos para otro momento la definición de arte, lo que incluye y lo que no.
  • Los consumidores serían pues, los que están contentos con consumir lo que crean los miembros del primer grupo: lectores, oyentes, espectadores…

No es un sistema de clasificación estricto, ni excluyente. Un creador puede ser consumidor de la obra de otros creadores, y de hecho, así suele ser para aprender y mejorar.

Lo curioso es que hay una relación de dependencia entre ambos grupos: los unos dependen de los otros. Los consumidores no pueden consumir algo que no haya sido creado previamente, y aunque los creadores pueden crear por el simple hecho de hacerlo, si no hay alguien al otro lado que lo disfrute, no tiene mucho sentido, y puede haber gente que disfrute de su obra le guste o no a su creador.

Pero aunque la línea que separa los dos grupos sea difusa, me gustaría centrarme en los que pertenecen claramente a uno de los dos grupos: Todos conocemos gente que parece que siempre está probando cosas nuevas. Ese amigo que está aprendiendo a tocar un instrumento musical, pero que antes era aficionado a la fotografía, y habitualmente pinta cuadros…

Pero es más habitual encontrarnos con consumidores puros. Gente que jamás parece crear nada, que pueden ser incluso extremadamente cultos, ávidos lectores o devoradores de películas o series. Coleccionistas de cómics, de figuras, de videojuegos…

Cuando hablaba, o escribía, a ese amigo, le dije que por mucho que lo intentara, yo siempre sería un consumidor, y que tenía que asumirlo. Jamás rodaría un corto, o pintaría un cuadro, o escribiría un libro, y lo mejor sería que lo aceptara cuanto antes y dejara de preocuparme por ello. Sin embargo, desde que he empezado a escribir en este blog de manera regular, ya no lo tengo tan claro. Escribo, y hay gente que lee lo que escribo. Han cambiado las tornas. Soy un creador.