This is why we can’t have nice things

Otro día, caminando por la calle, como siempre con prisa, un grupo de chavales se ríe estentóreamente junto a un móvil a todo volumen en el que suena la canción de siempre, o al menos así me lo parece. Tranquilos, no voy a hablaros de lo que me parece esa costumbre, seguro que ya habéis leído sobre ello en numerosas ocasiones, y seguro que estamos todos de acuerdo, así que sería un ejercicio de autocomplacencia inútil. No, cuando ví esa escena, tantas veces repetida, me vino a la mente otra cosa: “This is why we can’t have nice things“, un meme que traducido libremente viene a significar: “Por eso es por lo que no podemos tener cosas bonitas”.

Hace muchos años, siglos incluso, a la gente le gustaba disfrutar de la música tanto como a nosotros. Sin embargo, no podían hacerlo mas que en ocasiones especiales, cuando acudían al teatro, o alguien contrataba una orquesta para una fiesta… si no, la única alternativa era aprender a tocar un instrumento, probablemente heredado, en el que solo se sabía tocar cuatro melodías. No había mp3, ni tocadiscos, ni radio, y si nos remontamos el tiempo suficiente, ni gramolas, ni pianolas, ni cajas de música. Escuchar música, era una oportunidad que muchos no tenían mas que en unas pocas ocasiones en sus ya de por sí cortas vidas.

Generaciones enteras de nuestros antepasados hubieran matado (incluso literalmente) por tener lo que tenemos hoy en día: dispositivos diminutos en los que caben discotecas enteras, de aquellas que los melómanos reunían con años y años de esfuerzo y dedicación, pagando fortunas por poder escuchar los discos con tiradas más pequeñas.

Lo tenemos todo a nuestro alcance y, ¿qué hacemos con ello? Escuchar lo que nos dicen que escuchemos, lo que oímos en la radio, en la televisión, lo que oyen nuestros amigos, lo que nos recomiendan en internet. De acuerdo, escuchar (y tocar) música es y siempre ha sido una forma de socializar pero me parece un desperdicio que muchos no pasen de ahí.

Sin embargo, no podemos echar toda la culpa a los que se conforman. Veo mucho más culpables a los responsables de su educación, que no consiste solo en aprender textos de memoria, sino en cosas como aprender a pensar por uno mismo, aprender a apreciar cosas nuevas, aprender a escuchar, aprender a aprender. Padres, profesores y por supuesto, aquellos que ahora parecen más interesados en poner puertas al campo que en llevar a la gente de excursión por él.

Hay muchas cosas que todavía no se han inventado: coches voladores, realidad virtual, hologramas personales, replicadores de materia… todas ellas llenas de posibilidades. En el futuro, la gente las desaprovechará o las convertirá en algo insoportable o peor, igual que ahora, y se escribirán artículos como este sobre ellas. Por eso no podemos tener cosas bonitas.

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